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lunes, 27 de noviembre de 2017

Mal llamada prensa deportiva

No quisiera parecer un hipócrita y ponerme a lanzar peroratas en contra del fútbol, los futbolistas y la mercadotecnia que existe en torno a este deporte, así que lo diré claramente: me gusta el fútbol. Es más, sigo el fútbol, y lo sigo más que otros deportes, como me imagino hace la mayoría social de los españoles, debido principalmente a su presencia en casi todos los ámbitos de la vida de este país y del planeta entero, y es que no el balde se le denomina como el deporte Rey.


Aun así, el tiempo, la curiosidad y el hecho de que era y sigo siendo un paquete jugando al fútbol, me han llevado a conocer en profundidad otros deportes y a sentir interés por dichos deportes. Es más, disfruto más practicando otras disciplinas como el baloncesto, el balonmano o el bádminton, antes que el fútbol. Y aunque no las siga con el mismo interés, fidelidad e intensidad que el fútbol, también demando información sobre las mismas y otras. Es por esto que, en ocasiones, leer, ver y oír las noticias deportivas me supone un auténtico sufrimiento.

Y es que llevo sosteniendo que, hoy en día existe en España una prensa mal entendida o mal denominada como prensa deportiva. Seguramente este fenómeno no sea exclusivo de España, pero voy a hablar de España porque es lo que me atañe y lo que conozco. Y aquí no hablo de aquellos espacios que tienen una finalidad exclusivamente futbolística o a otro deporte en concreto, sino de aquellos medios, programas o periodistas que se califican de prensa deportiva cuando en realidad no lo son y que sí se podrían calificar de otras maneras.

En primer lugar cabría la posibilidad de calificar a buena parte de la prensa deportiva como prensa futbolística. La razón es más que evidente, si analizamos los distintos medios, una gran cantidad de su tiempo lo dedican a comentar aspectos relacionados con el fútbol y casi nada al resto de deportes. Esta comparativa se mantiene casi invariable indistintamente del medio, salvo que acontezca algún hecho relevante en otro deporte como que Rafael Nadal gane un Grand Slam, o se esté desarrollando una competición de difusión mundial como podría ser el caso de unas olimpiadas. Por esto, luego pasa lo que pasa, y hay gente que piensa que, salvo el fútbol, el resto de deportes son de fácil comprensión, asimilación y desarrollo, cuando a veces es justamente al revés.

En segundo lugar, esta prensa futbolística, peca también de ser una prensa machista. Ante tamaña afirmación, alguno pondrá el grito en el cielo, pero yo pregunto ¿cuánto tiempo dedican los medios de comunicación al fútbol masculino respecto al fútbol femenino? Esta comparación no se sostiene. Es más les planteo un reto que yo tuve la oportunidad de poner el práctica; entren en una clase de primaria y pregunten a los alumnos allí presente cuántos saben quién es el campeón de la liga masculina de fútbol y cuántos saben quién de la liga femenina. Si el aula de primaria no les pilla mano, les invito a que vayan a cualquier otro sitio, el resultado creo que va no va a cambiar mucho, y buena parte de la responsabilidad de este resultado es una causa directa de la prensa.

En tercer lugar, la prensa futbolística, es una prensa superficial o prensa amarilla. Llegados a este punto, reconozco que en este calificativo no caen todos los periodistas, ni todos los programas, ni todos los medios, pero… ¿Por qué sostengo esto? Muy sencillo. Existe una ingente e innecesaria cantidad de periodistas y de tiempo dentro de los espacios deportivos, dedicados a hablar de todo menos de deporte, ni siquiera de fútbol. Pueden hablar de si un jugador se cabreó por el cambio, si el público le pitó, si fulano se enfadó con futano, si este dijo esto o aquellos, si va a tener otro hijo, lo ha dejado con su pareja, la celebración o no celebración de turno, el último peinado de pepito, etc. pueden hablar de todo esto y más, y lo hacen, pero en todos estos elementos no hay ni un solo análisis deportivo ni futbolístico, sólo y exclusivamente, chismorreo y cotilleo, elementos que luego, casualmente son las cosas que uno oye en los bares al “entrenador” de turno.

En cuarto y último lugar, la mal llamada prensa deportiva en España se podría calificar como prensa institucionalista. Este calificativo se lo atribuyo por una razón más que evidente, si atendemos a cualquier espacio de noticias deportivas, la mayor parte de su tiempo lo dedican a hablar de los dos grandes equipos españoles, el Real Madrid y el Barcelona, dos equipos que se relacionan con las instituciones de Madrid y Barcelona respectivamente. Puedo entender que son los equipos más fuertes de España y que por lo tanto requieran más tiempo mediático, pero ante esto sólo dos apreciaciones:
1.    Estos dos equipos no juegan solos, juegan con otros equipos que merecen el mismo respeto y dedicación que ellos, y sin los cuales, ellos no serían tan importantes.
2.    No es de recibo que se analicen cuestiones superficiales de estos equipos antes y con más profundidad, que elementos más significativas del resto de equipos.

Puede que está siendo muy duro en algunos de los calificativos que he expuesto, también puede que tenga una visión sesgada del periodismo, y puede incluso que no entienda las dinámicas del periodismo deportivo y de la sociedad actual. Y seguramente si este escrito cayese a manos de un periodista me dijera que sólo se dedican a transmitir información; si lo leyera un editor, se defendería diciendo que ellos sólo ofrecen lo que la sociedad demanda; y si un grupo editorial tuviera que decir algo al respecto, apoyados por las empresas que los sostienen (bien sea porque son accionistas, publicistas o ambas a la vez de dichos grupos), expondría que hay que ofrecer aquellas noticias que despierten más interés en una mayoritaria parte de la sociedad y conecten a su vez con ella.

Pero ante esto, seguramente desde mi óptica romántica del periodismo, les respondo que, la prensa es un instrumento de información al servicio de la sociedad con el fin de hacerla más libre y justa, contribuyendo así a su mejora. Por esto, la selección de información impuesta por unos pocos nos resta libertad a unos muchos y marca un camino a la sociedad que no tiene porqué ser el mejor. Y esto es tan válido para un tema tan baladí como el deporte como para cualquier otro más serio y relevante. Por ello, pido que se nos dé la información, y en el caso del deporte, denos información deportiva, sean prensa deportiva, y déjenos a cada uno de nosotros centrarnos en lo que queramos centrarnos.

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