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domingo, 17 de noviembre de 2013

El exilio

No aspiran a pasar a la historia, ni a protagonizar grandes hazañas, ni siquiera a cambiar su mundo, o por lo menos ya no. Solo aspiran a tener una vida. Son peones a sacrificar, la primera línea de un batallón de infantería ligera, pasajeros de un Titanic que saltan por la borda, abandonando un barco a punto de hundirse.

Son españoles, jóvenes y no tan jóvenes que cada día huyen del país que les vio nacer y crecer, de ese vil y mezquino terruño gobernado por incompetentes y corruptos políticos a los cuales nada les importan, salvo para que les otorguen su voto que expíe todos sus pecados, y justifiquen sus existencias y sus mentiras.

Huyen desconcertados, resignados, pero con la cabeza alta, sin aparentar ese miedo que llevan alojado tras la piel por tener que dejar atrás esos lugares comunes, el bar de la esquina, el parque de la infancia, la playa que les mostró por primera vez el mar, rumbo a un territorio extraño, lanzados como paracaidistas tras las líneas enemigas.

Huyen del cobijo de sus familias, padres que se quedan observando las ausencias con un nudo en la garganta y la incertidumbre de ver como aquel polluelo al que siempre cuidaron, se echa volar por sí mismo, sin el apoyo de nadie, porque en esta nación cainita y hostil, nadie estuvo dispuesto a prestárselo.

Huyen con sus acreditaciones en una mochila hacia sitios donde más importante que dar trabajo a barrenderos, es dárselo a maestros, científicos o médicos, donde la histeria popular no se materializa en una bilis expulsada desde púlpitos o escaños comprados a precio de mercado por las grandes élites económicas.

Me los imagino pasando el control del aeropuerto echando una última mirada hacia atrás, fundiéndose con la que le lanzan sus seres queridos, que tras el control de seguridad los observan a punto de llorar, si no lo han hecho ya. Miran hacia atrás, sabiendo que no hay vuelta atrás, tras echar un último vistazo a su alrededor, observando la tierra que dejan atrás, haciendo camino hacia el exilio.

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