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miércoles, 15 de abril de 2015

Prostitución ¿sí o no?

Me alegro que se haya abierto el melón del debate sobre la situación de la prostitución en España, ya iba siendo hora de enfrentarnos a una realidad presente en las calles de la mayoría de nuestros municipios. En este caso, lo ha hecho Albert Rivera, tras su propuesta de regularizarla, y aunque no defenderé aquí dicha tesis, si considero un acierto esta iniciativa, porque ya va siendo hora que la sociedad española, por primera vez, se plantee un rumbo a tomar sobre este asunto, detrás del cual, se esconden tantas vidas.
La prostitución, según la RAE es la “Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero”, a lo cual yo añadiría favores y servicios; y de esta se dice tradicionalmente que es el oficio más antiguo del mundo, y aunque no hay manera de corroborar semejante afirmación, si es cierto, que la prostitución está presente en nuestra historia, ya no solo desde las épocas de Grecia y Roma, sino de épocas más pretéritas, viéndose ya recogida en el Código de Hammurabi, el cual data del años 1750 a. C. y representa uno de los conjuntos legislativos más antiguos. De esta manera, la prostitución se ha ido desarrollando conjuntamente con la humanidad hasta nuestros días.
En la actualidad, la prostitución, como decía al principio, es una realidad en todas las sociedades del mundo, con mayor o menor visibilidad o permisividad, reglamentación legal o aceptación social. Sea como fuera, lo cierto es que a la prostitución la envuelven dos mantos que no nos dejan ir más allá y conocer la realidad. El primero de ellos es el de la hipocresía. La prostitución existe, es más coexiste al ritmo que se desarrolla el resto de la vida de nuestras sociedades, por lo tanto, negarla solo representa un ejercicio fútil de mirar para otro lado, negar la evidencia. Y no solo diré que existe, sino que está presente en todos los niveles de la sociedad, no conoce de clases sociales, hay quienes practican la prostitución de manera indirecta, ofreciendo su cuerpo para la obtención de algo que desea y otros reciben este ofrecimiento con total normalidad; hay otros que la condenan y la combaten pero que a escondidas recurren a estos servicios de diferentes maneras; incluso los hay que la repudian, sintiéndose estos muy dignos, que incluso hasta van a misa todos los domingos con su familia de la mano, pero luego acuden a los servicios de prostitutas y/o prostitutos.
El segundo manto es el de la realidad, el cual va desde las cifras económicas del estado hasta las tratas de blancas, pasando por la legislación. Hay que dejar claro que la prostitución en España no ilegal, sino alegal. En el código penal de nuestro país solo se contempla como ilegal la trata de personas y la obligatoriedad o incitación por cualquier medio a ejercerla por parte de unas personas sobre otras. Esto genera un vacío legal a las personas que la ejercen de manera voluntaria, puesto que no poseen ningún tipo de protección social como si pasa en Países Bajos o Alemania, aunque a la vez, se persigue a las personas que trafican con personas y/o las explotan sexualmente, aunque no siempre con acierto. Este vacío hace que la legislación sobre la prostitución recaiga en los ayuntamientos, los cuales se limitan a permitirla en las vías públicas o no, sancionando a clientes y/o los que ejercen dicha actividad; sin embargo no se interviene sobre locales o pisos donde se realiza la prostitución y cuyos anuncios podemos ver en prensa y en algunos otros medios.
La propuesta de legalizar la prostitución tiene como principal finalidad la recaudatoria y no la reducción de la misma. Según un informe de los inspectores de Hacienda del año 2014 esta actividad genera un volumen de actividad económica de 18.000 millones de euros al año, de los que se podrían llegar a tributar 6.000 millones para las arcas públicas y un aumento del 0,6% de afiliados a la Seguridad Social según un estudio del Ministerio de Trabajo de 2006. Sin embargo, esto es una cifra al aire, pues estamos hablando de una actividad en la cual no hay ningún registro y todas las cifras son meras estimaciones, ya que según el Instituto Nacional de Estadística se calcula que en este negocio hay 100.000 personas y casi tres millones de clientes, aunque esta cifra como la anterior no deja de ser una estimación, y nunca una cifra exacta. De estas personas que se dedican a la prostitución la ejercen de manera no voluntaria entre un 95% y un 80%, según el estudio al que acudamos. Como último dato numérico, desde septiembre de 2014 el gobierno del Partido Popular incluyó la prostitución en el cálculo del PIB, el indicador que explica el tamaño y la evolución económica de un país. Así que, desde septiembre de 2014 la prostitución y las drogas, lo cual ha incrementado en unos 46.000 millones de euros el PIB,  o lo que es lo mismo, un aumento del 4,5%.
Con estas cifras vienen las preguntas, porque la vida no solo son números. ¿Regularizar la prostitución va a permitir que todas las personas que la practican regularicen su situación social y laboral? ¿Con la regularización se producirá una mejora de las condiciones de vida de las personas que la desarrollan? ¿Regularizar la prostitución hará que se incremente el número de personas que llegan a España para ser explotadas sexualmente? Si yo tuviera que dar respuesta a esas preguntas sería respectivamente: No, en algunos casos y sí. En todo caso, y aquí va mi crítica a la propuesta de Albert Rivera, esta propuesta es fría y no pretende atajar una situación en muchos casos dramática, sino que sólo se pretende recaudar, olvidándose de las personas por completo, y por supuesto, no prevé la evolución en el terreno social.
Por último está el caso de olvidarnos de la regularización y pasar a la prohibición, ahí tendríamos que pasar hablar de otras situaciones como es el caso de Suecia donde se penaliza a los usuarios de la prostitución y ha traído una reducción de la misma. Sin embargo, esta propuesta iría en contra del derecho de toda personas a decidir sobre su cuerpo, y traída a España en algunas situaciones estaríamos creando grandes bolsas de pobreza, donde hay muchas personas que se ven abocadas a esta realizar esta labor, de manera voluntaria, sí, pero también empujadas por la realidad económica en la que vivimos, que las ha llevado a realizar unas tareas que seguro ni en sus peores pesadillas imaginaron tener que desempeñar, pero a la que se ven abocadas por miedo al hambre, a perder sus casas o al futuro de una familia que no ve salida alguna.
A título personal, no tengo una opinión clara sobre el asunto. Defiendo el derecho a que toda persona haga con su cuerpo lo que dé la gana, siempre y cuando esto lo haga de manera libre y voluntaria, incluso veo bien que se llegue a considerar ésta como una profesión para darle dignidad, reconocimiento y amparo. Sin embargo me muestro contundente en la lucha contra el tráfico, el abuso y la extorsión de personas para ejercer la prostitución, ante lo cual es necesario, no solo toda la contundencia del estado de derecho, sino de la sociedad entera. Presuponer que la legalización de la prostitución repercutirá en una mejora de las condiciones de vida todas estas personas es un ejercicio de predicción muy arriesgado, pero sobre todo, poner en un lugar predominante del argumentario el elemento recaudatorio me parece de una frivolidad excelsa. Aun así, agradezco a Albert Rivera y su partido que saque este tema, que considero requiere de meditación, y que por primera vez un político diga de manera clara su postura y se deje de ambigüedades y de palabras bonitas de para la galería es algo positivo, independientemente de que cada uno piense una cosa u otra.
Para finalizar, una reflexión personal, hasta aquí solo se ha planteado el debate social de la prostitución física, el cuerpo y el sexo, pero quisiera ir más allá y me atrevo a afirmar que en el fondo, todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas nos hemos prostituido, vendiendo nuestros sentimientos, nuestras ideas y hasta nuestra moral al mejor postor.

martes, 11 de noviembre de 2014

9-N


Ayer, 9 de noviembre de 2014, se produjo un hito en la historia de la democracia española, el gobierno de Cataluña llevó a cabo una consulta popular de carácter no vinculante sobre si dicha Comunidad Autónoma debería seguir formando parte de España o por el contrario debería iniciar el camino hacia la independencia. El resultado tiene dos visiones, por un lado, la del porcentaje de votantes; y por otro lado, la del resultado del escrutinio; y ambos nos ofrecen datos interesantes, a los cuales habría que hacer referencia, evitando quedarnos solo en uno con el fin de justificar nuestras ideologías o posiciones ante la opinión pública.
En relación al porcentaje de votantes, es evidente que la participación no es alta, más bien baja, pues apenas se sitúa ligeramente por encima del 33% del censo estimado, al cual recordemos se añadieron los menores de 18, hasta los 16 años. Esto a todas luces supone un fracaso para aquellos que aspiraban a lograr una participación masiva. Sin embargo, al tratarse de una consulta sin una base legal que le diera solidez y proyección en el futuro, podría ser valorado como un éxito, pues no se ha dejado de movilizar a más de dos millones de personas en una acto que se sabía no tendría otras repercusiones más allá de las simbólicas.
Por otro lado están los porcentajes de votos, o lo resultados. Estos sin inapelables, el 80,76% de los votantes de la consulta han votado "sí" a la solicitud de independencia catalana, esto supone aproximadamente un millón ochocientos mil catalanes que quieren que esa Comunidad Autónoma inicie un proceso de independencia. Estos datos, obviamente, sobre seis millones de catalanes que tenían derecho al voto, no son decisivos, porque ignoramos la voluntad de todas estas personas que no se acercaron a votar, pero son casi dos millones de personas a las que no se les puede ni se les debe ignorar, porque han manifestado un estado de descontento con la situación actual. En este sentido, vuelvo a mencionar que existe más un 65% de la población catalana que no se han manifestado, lo cual no sabemos si fue porque no les interesaba, porque no querían participar de esta consulta o al carecer la misma de una base legal, no les suponía interesante participar y por lo tanto no sabemos hasta qué grado son extrapolables los datos obtenidos a el resto de los potenciales votantes que no votaron.
Pero, repitiendo mi razonamiento anterior, existen casi dos millones de personas a las que no se les puede ni se les debe ignorar, porque han manifestado un estado de descontento con la situación actual y esto nos debe llevar a reflexionar sobre cómo se ha podido llegar a esta situación y qué posibles soluciones hay.
Los actuales movimientos nacionalistas y su prolongación independentista tienen su origen en una España diferente a la actual, en una España que perdía su influencia internacional, sin inercia propia y lo que es peor, sin un proyecto a desarrollar que la identifique. Estos males se han ido prolongando a lo largo de la Historia hasta nuestros días, pasando a través de distintas formas de gobernanza, gobierno y organización estatal y/o territorial. Llegando a nuestros días, en los cuales, a pesar de los pesares, aún parece que quedan demasiadas alcobas por abrir y faltan gobernantes con agallas y voluntad de hacerlo y por supuesto, falta crear un modelo y proyecto de país moderno a la vez que propio, en el cuál todos podamos creer, que nos impulse y nos dé un lugar en el mapa mundial. En vez de eso, esta clase mezquina de gobernantes nos ha otorgado un país de pandereta, donde todavía los sectores más rancios tienen mucho poder y mucha capacidad de influir, esta misma clase política, que se han dedicado a reventar todo el litoral para construir casa con que llenarse los bolsillos, la misma clase política que desprestigiado y deshecho todo el sector público, la misma clase política que ha desmantelado todo el tejido industrial y tecnológico del país y donde por supuesto, tener una idea o un proyecto, por mucho que se empeñen a través de Leyes Orgánicas es más que inviables debido a todos los buitres que están prestos a depredar, y por supuesto la misma clase política que gobierna no para todos los ciudadanos, sino solo para una parte de ellos, trincando por el camino todo lo que pueda.
En este ambiente surgen los nacionalismos, prometiendo un proyecto esperanzador a sus ciudadanos, y se ven catapultados gracias a esta crisis, que como todas las crisis es agua para que germinen todo tipo de populismos. Estos nacionalismos lo vieron claro ¿qué ofrece España? Nada. Porque esa es la realidad, España no ofrece nada, se burla de las diferencias y particularidades de algunos que se sienten orgullosos de una forma de ser y vivir diferente, ni mejor ni peor, diferente. Entonces ¿Por qué seguir juntos? Se exprime el malestar ciudadano, generando un sentimiento de agravio para un beneficio propio, exaltando una identidad diferenciadora, sacando símbolos, manipulando historia y presente, y hablando siempre de diferencias, nunca de todo aquello en lo que nos parecemos, que a mi juicio es mucho más de lo que nos separa, entre lo mucho que nos une, por supuesto, la clase política que antes mencioné, porque aquí no queda ningún salvador de la patria, ya sea esta española o catalana.
Ante estos movimientos, desde la triste y gris España ¿qué se hace? El desprecio, la ignorancia y lo más grave, juegan con la misma carta de los símbolos vacíos y las frases hechas, se refugian en leyes negándose a todo diálogo y negociación, dándole más alas a los que no quieren formar parte de un proyecto común. Porque esta es la idea final, la de que todos formamos parte de un proyecto común del cual todos debemos tirar juntos, porque la suma nos hace más fuertes, pero si no hay una apuesta por un proyecto común, si no hay una idea clara de que no se puede combatir al fuego con el fuego, de que no se les dice a los catalanes que queremos que sigan con nosotros en vez de alejarlos cada vez más, porque somos los mismo, mal que les pese a algunos, esta realidad diferenciadora siempre existirá y por lo tanto viviremos ante el mismo problema una y otra vez, dejándoselo como herencia a las futuras generaciones.
            A título personal, yo siempre lo he tenido bien claro, abogo por la eliminación o merma de las diferencias entre las personas y uno de los elementos que genera más diferencias son las barreras políticas, por lo tanto no comparto la idea de independencia, sin embargo, si entiendo y respeto el deseo de un pueblo de ser consultado sobre su presente y su futuro, a eso se le llama democracia, Aunque dicha consulta no puede ser llevada a cabo desde la ilegalidad, porque a eso se llama golpe de estado, hay que llegar a un acuerdo de consulta. Y a estas alturas, enarbolar banderas, hablar de imposiciones o pecar de victimismo, no es ético, ni serio y ni mucho menos responsable, por lo que pido a los políticos, de ambas partes y de todos los partidos, que sean capaces de crear un proyecto común en el cuál nos sintamos todos cómodos y esperanzados para el futuro y eso solo se consigue mediante el dialogo. Las diferencias que existen hoy y que existirán mañana no son una realidad  del ciudadano, son un hecho del que los gobernantes son y serán responsables directos por sus palabras y sus actos y si eso va a ser su legado, nos sobran.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Cuando nos asomamos a las trincheras

Cuando era más joven, crédulo y apasionado tenía muy claras mis ideologías políticas y las defendía con todo el ímpetu que a un individuo de esas edades le suele rebosar por todos los poros de su cuerpo.

Pero uno crece, lee y vive, y se vuelve escéptico, descree del discurso de buenos y malos y ya no le da por parapetarse tras en una zanja, esperando al enemigo bajo las órdenes de otros. Sin embargo sorprende ver como no todo el mundo sigue el mismo camino, haciendo que, de repente, algunos nos sintamos como enemigos de todos en medio de un campo de batalla, repleto de atrincherados, dispuestos a volarle a uno la tapa de los sesos por el mero hecho de no estar en esa trincheras. Y cuando uno está ahí, en medio de la nada, de nada servirán banderas blancas, brazaletes de la cruz roja ni carnés del Alteti, eres un blanco más.

Todavía más sorprendente de esto, es la facilidad con la que se reclutan soldados para las distintas causas y ver como este fenómeno se reproduce generación tras generación en este país llamado España de manera eficiente, y que por cierto, todo sea dicho, debe ser lo único que habremos hecho de manera eficiente los españoles en toda nuestra historia, es más, es incluso un fenómeno que hasta hemos sabido exportar con bastante éxito allí donde hemos posado un pie y transmitido nuestros genes.

Pero como les decía y volviendo al argumento inicial de la segunda estrofa, yo crecí, leí y viví. Esto me hizo renegar, más que de las ideologías, que todavía alguna conservo, de los políticos, de los partidos, de las banderas, de los empresarios, y de todos los dioses habidos y por haber que en algún momento creí o descreí. Me situé en esa tierra de nadie, siendo un blanco más, donde los únicos amigos corren de aquí para allá esperando a que no les pequen un tiro y donde los demás son enemigos.

Así y todo, como les decía, alguna ideología o creencia conservo, una de ellas es de la democracia. Creo en la democracia como sistema menos malo posible, donde no hace falta divinizar a nadie, donde todos los hombres somos iguales y donde el pueblo tiene algo que decir en asuntos de gobierno sin tener previamente que obedecer, ni caer en el caos de la anarquía. Creo en una democracia más allá de un voto cada cuatro años, donde se fomenta la cultura como único remedio para conservarla y conservar sus valores a la vez que como antídoto contra la estupidez que nos arrastra al caos o las dictaduras.

De entre todos los valores democráticos, en el que más creo y el que considero que más falta hace hoy en día es el valor de poder opinar sin necesidad de recibir agravios de ningún tipo por el mero de hecho de opinar. Poder decir si estoy en contra o a favor de una Ley, si creo o no creo en uno u otro Dios o en ninguno, si una persona hace declaraciones inoportunas, desacertadas o imbéciles, o de ciscarme en los muertos, sin necesidad de castigos, penas o insultos por parte instituciones, organismos o fanáticos.

Aunque como les decía, no todo el mundo está por esta labor. Los valores democráticos, son valores muy frágiles, el valor de la libertad y de extenderla hasta donde llega la libertad de los demás, el valor de respeto hacia los demás, la búsqueda del bien común, esa dialéctica donde no todo sea "conmigo o contra mí", sino en pro de preguntar, ser curiosos, entender otras realidades y formas de pensar intentando buscar más puntos en común que elementos de confrontación, etc. Todos estos, elementos muy frágiles en manos muy torpes, porque no todas las personas están a favor de defender estos valores, ya que lograr su defensa requiere de un esfuerzo mental que solo se logra a través del conocimiento y la cultura, y a la hora de la verdad, resulta mucho más sencillo la estupidez asesina de estar atrincherado, buscando un blanco al que matar, mientras otro ríen en sus palacios de oro.

Pd. 1: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. Voltaire

domingo, 17 de noviembre de 2013

El exilio

No aspiran a pasar a la historia, ni a protagonizar grandes hazañas, ni siquiera a cambiar su mundo, o por lo menos ya no. Solo aspiran a tener una vida. Son peones a sacrificar, la primera línea de un batallón de infantería ligera, pasajeros de un Titanic que saltan por la borda, abandonando un barco a punto de hundirse.

Son españoles, jóvenes y no tan jóvenes que cada día huyen del país que les vio nacer y crecer, de ese vil y mezquino terruño gobernado por incompetentes y corruptos políticos a los cuales nada les importan, salvo para que les otorguen su voto que expíe todos sus pecados, y justifiquen sus existencias y sus mentiras.

Huyen desconcertados, resignados, pero con la cabeza alta, sin aparentar ese miedo que llevan alojado tras la piel por tener que dejar atrás esos lugares comunes, el bar de la esquina, el parque de la infancia, la playa que les mostró por primera vez el mar, rumbo a un territorio extraño, lanzados como paracaidistas tras las líneas enemigas.

Huyen del cobijo de sus familias, padres que se quedan observando las ausencias con un nudo en la garganta y la incertidumbre de ver como aquel polluelo al que siempre cuidaron, se echa volar por sí mismo, sin el apoyo de nadie, porque en esta nación cainita y hostil, nadie estuvo dispuesto a prestárselo.

Huyen con sus acreditaciones en una mochila hacia sitios donde más importante que dar trabajo a barrenderos, es dárselo a maestros, científicos o médicos, donde la histeria popular no se materializa en una bilis expulsada desde púlpitos o escaños comprados a precio de mercado por las grandes élites económicas.

Me los imagino pasando el control del aeropuerto echando una última mirada hacia atrás, fundiéndose con la que le lanzan sus seres queridos, que tras el control de seguridad los observan a punto de llorar, si no lo han hecho ya. Miran hacia atrás, sabiendo que no hay vuelta atrás, tras echar un último vistazo a su alrededor, observando la tierra que dejan atrás, haciendo camino hacia el exilio.

lunes, 20 de mayo de 2013

Todo y nada



Cansado de todo, de edificios, carreteras, kilómetros, coches, del ruido, de personas aceleradas, del bullicio, de las caras mustias, de ordenadores, móviles, cielos plomizos; cansado de bancos, de sus crisis y nuestras ruinas, del negocio y el capital, de la distancia justa medida milimétricamente.

Ansiando caminos angostos, pasos descontrolados, campos, fanegas, montañas, pendiente, playas, marejadas, pueblos, silenciosos, músicas, sencillas, las páginas de un libro viejo, puentes que unen orillas, una cerveza en el último rincón del mundo, donde las miradas siguen teniendo curiosidad.

Aburrido de la certeza de la incertidumbre, una cháchara que agota los sentidos y diluye la risa, congelando el latir de un colibrí. Avaricia desmedida por una posesión que a nadie satisface, una vida ajena a los vapores de una divagación sin módulo, dirección ni sentido, vidas que son solo humo.

Deseoso de la incertidumbre certera, un verso en blanco tras los besos regalados al aire, que flotan entre las hojas de dos chopos, supervivientes al naufragio de una acequia sedienta. Despertares que buscan luceros  en los amaneceres tras la ventana, al olor del café en un instante que parece eterno.

Rechazo la tempestad de un ida y vuelta para todo, de ese miedo a desafiar al silencio, a caer al vacío sin guía, pensado que todo lo debemos a todo y nuestras deudas y deudores se muestran insaciables, ocultando los rastros de nuestro pasado y ofreciendo un futuro con el que nunca soñamos.

Esperando un naufragio, al que nada le pido, salvo que dé por bien servidos mapas y brújulas. Un instante que me enrede como los troncos de los olivos entre la tierra y el cielo mientras sus brazos, perezosos respiran ante un horizonte desprendido de todo lo banal, solo los elementos y los planetas.

jueves, 9 de mayo de 2013

Liberalismo Vs. Socialismo


Cuando mencionaba en la anterior entrada que en España “ya no quedan ni las políticas económicas clásicas, aquellas con las que se construyeron los cimientos del siglo XX” hacía referencia al socialismo  o comunismo y al capitalismo o liberalismo, como guste a cada uno llamar, las cuales han estado presenten en la base de toda teoría económica desarrollada a lo largo del siglo pasado y del presente.

¿Porque hago esta afirmación? Sencillo. Simplificando mucho el asunto, que uno tampoco es un doctor en economía, y saltándonos la propaganda de la Guerra Fría, el capitalismo o liberalismo desde los tiempos de Adam Smith, se basa en el libre mercado, eliminando la intervención de los estados, la reducción del sistema público y una bajada de impuestos para que entidades y empresas privadas, a la par que las familias dispongan de más capital para invertir y/o gastar. En otras palabras, se crea una economía puramente de mercado, donde, según los teóricos se rige por unas leyes que tienden a autorregular al susodicho mercado.

Por otro lado, las políticas socialistas conllevan una subida de impuestos, lo que permite disponer al estado de más dinero para invertir en el sector público, el cual se ve reforzado, permitiendo llegar a más personas y en mejores condiciones, aunque en su contra esto trae consigo una merma de capital disponible por parte de empresas, entidades y familias para realizar distintas actividades económicas, lo cual merma sus capacidades de actuación, unido todo esto a una mayor intervención por parte de los estados en los mercados.

Partiendo de esta base, cada uno se posicionará, si no lo ha hecho ya, en el lado que crea más conveniente para sus intereses y los intereses del colectivo social al que pertenece.

Pero en España, este debate ha desaparecido. España es un país que está siendo gobernada por un partido de tendencias liberales que se dedica a desmantelar el sector público, en la mayoría de los casos, no de manera liberal precisamente, sino favoreciendo a personas cercanas a dicho partido; a la vez que se suben las impuestos, lo que debilita el poder adquisitivo y capacidad de gasto a las empresas, entidades y familias.

Por otro lado, tenemos dentro de este partido a personajes liberales, véase Esperanza Aguirre, fiel seguidora de los ideólogos de la Escuela de Chicago y sus hijos más famosos, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, abogando por un desmantelamiento del sistema público, mientras hace mención a los fracasos de los distintos sistemas comunistas, pero que omite de los fracasos de los sistemas liberales, entre los cuales está el hecho de habernos llevado a la situación en la que nos encontramos ahora mismo.

A su vez, tenemos un partido socialista que presumía en otras épocas que bajar impuestos era una política de izquierdas para sobre salto de todo los espectadores. Porque aunque podríamos entender que una política de izquierdas es hacer que los que más tienen paguen más que los que menos tienen, no fue esto lo que se dijo. Y por supuesto, en algunos casos, llevan a cabo un intervencionismo, más basado en los intereses personales que en las necesidades y demandas sociales. Todo un esperpento.

Por lo tanto, tenemos un partido liberal, que no respeta las leyes de mercado, pero que a la vez es intervencionista a base de impuestos y de reparto de los bienes del mismo, mientras que tenemos un partido socialista, más bien poco social. Todo un popurrí made in Spain, que a lo que único que debilita no es a las ideologías, sino a la democracia, llevándola al fracaso de manera estrepitosa y si la democracia fracasa, solo nos quedarán los abismo de la dictadura o la anarquía

Y es que, obviamente  las personas nos son robots, las personas están dominadas por sus pasiones, sus miedos y sus emociones, por lo que es imposible pensar que las personas que gobiernan dentro de regímenes comunistas, y que supuestamente son las encargadas de repartir las riquezas, o las miserias como decía Churchill, se comporten de manera ejemplar y no acaben por repartirlas de manera desigual, favoreciéndose a ellos mismo, cuando no, o a la vez, a personas cercanas.

Aunque estos mismos principios son aplicables al liberalismo. Pensar que los mercados se autorregulan, es una utopía, pues detrás de estos omnipresentes a la par que abstractos mercados hay también personas, las cuales, se hayan dominadas por parecidas pasiones, miedos y emociones que tienen las de regímenes comunistas, personas que juegan sus cartas en función de sus intereses personales y no de un colectivo popular, pero al que afecta a su vez dichas decisiones.

Por todo esto, si no somos capaces de desarrollar un liberalismo social o un socialismo liberado que no repriman la economía a la vez que atiendan las demandas y necesidades sociales dentro de un sistema democrático sólido, volveremos a cometer los mismos que se han cometido a lo largo del Siglo XX, volveremos a ver dictaduras injustas y crisis económicas que, en ambos casos, llevarán a la ruina cuando no a la muerte a muchas personas, en su mayoría inocentes, por su desconocimiento de todo lo que les rodea, salvo de su existencia y la de sus allegados.

Aunque también puede ser que este debate en España no tenga calado, porque nuestro verdadero problema no sea el modelo económico, sino el modelo democrático.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Aquellas conversaciones

Echo de menos aquellas conversaciones con algunos amigos, más interesados en asuntos políticos en las que poníamos sobre las mesas nuestras opiniones sobre los distintos asuntos de estado y las principales formas de afrontarlas, en especial, las que se relacionaban con los dos partidos con mayor porcentaje de votos como eran el PSOE y el PP.

Aquellas conversaciones ya no están presentes en la mayoría de nuestros encuentros, y no precisamente por una merma en nuestro interés sobre asuntos políticos, aunque si en parte; sino porque aquellas conversaciones políticas, hoy ya no abordan análisis de la realidad, no proponen ideas, no sirven para nada, todo aquello ha dado paso a un sentimiento de amargura que nos lleva a blasfemar en arameo y un sentimiento de tirarnos al monte pistola en mano o plantar guillotinas en medio de las plaza de todos los pueblos de este cochino país y empezar a apurar cortes de pelo a políticos de uno y otro bando.

Porque la realidad presente solo es menos triste que el futuro que intuimos y los que son nuestros representantes políticos ya hace tiempo que dejaron de escucharnos, de mirarnos a los ojos salvo para pedir nuestro voto cada cuatro años. Creyentes de la conciencia de todos los españoles sin serlo, se refugian en sus atalayas del autismo y la propaganda para los engañabobos y los acólitos ideológicos. Y es que ya no hay política, solo fanatismo atrincherado en plenos, por no quedar, ya no quedan ni las políticas económicas clásicas, aquellas con las que se construyeron los cimientos del siglo XX.

Los ciudadanos salimos a las calles para protestar contra las medidas que se toman y con las que no estamos de acuerdo aun a sabiendas que no servirá de nada, que solo será un acto para visualizar nuestra disconformidad, para  manifestar nuestro descontento con esta realidad. Salimos sin ninguna esperanza, solo por el egoísta hecho de poder consolarnos diciendo: por lo menos lo intenté. Y mientras secamos nuestra amargura en ese pañuelo, asistimos perplejos a las declaraciones de distintos políticos donde con las que nos ignoran, cuando no nos etiquetan, desprestigian o faltan al respeto.

Echo de menos aquellas conversaciones, aunque por otra parte no, porque al final resultó que estábamos todos equivocados, ya no quedan partidos políticos que defender, ni ideologías por las que luchar, ya solo queda ver como se desmantela este país a manos de los distintos fanáticos que nos gobiernan y que los sustentas. Ya solo queda esperar que algún país decida que somos bien recibidos, porque en esta vieja piel de toro, solo queda la eterna sangría colectiva a manos de nuestros propios compatriotas.

lunes, 4 de marzo de 2013

Ministros de la interiorización


A veces a uno se lo ponen a huevo, a un simple click de distancia te puedes encontrar con las mayores burradas del mundo y no necesariamente provenientes de aquellos medios y/o sectores que uno se pueda imaginar o suponer, sino de personas que en teoría son las más preparadas y supuestamente equilibradas. En este caso, ese click me llevó a las declaraciones que el Ministro de Interior Fernández Díaz hizo el pasado fin de semana.

Aquí tito Fernández, dispuesto a hacer de la concordia un saco solo habitable por unos pocos se despechó a gusto afirmando que estaba en contra del matrimonio homosexual porque, según él “no garantiza la pervivencia de la especie", lo cual me despertó algunas preguntas, la primera de ellas fue ¿de qué especie, de la que se cuenta casi por los 7.000.000.000 de individuos como la humana? ¿la misma especie de la que se dice que está aumentando de manera insostenible para el equilibrio del planeta? ¿esa que ha sido capaz de llevar a extinción a otras tantas e incluso de algunas de las variantes de si misma sin el menor rubor? Porque si hay algo claro es que si hay una especie que no corre ningún peligro de perdurar esa es sin duda la especie humana, salvo que ponga todo su empeño en autodestruirse a base de agotar los recursos del planeta, holocaustos o guerras.

La segunda pregunta fue ¿Qué cojones tendrá que ver el matrimonio con la reproducción? Porque puede que alguien tenga explicarle a este señor que la especie no se perpetúa con el matrimonio, sino con el coito y este se da tanto fuera como dentro del matrimonio, porque sí señor Ministro, la gente folla fuera del matrimonio, por mucho que le cueste imaginárselo a su mentalidad ultracatólica. Incluso hay quien a pesar de estar casado, pone su semillita fuera del cesto, como por ejemplo algunos señores a los que usted tanto sigue, que a pesar de su matrimonio con Dios, no dejan de… en fin, ustedes ya me entiendes. Y ya que saco el tema de los curas ¿por qué no se cuestiona el celibato de estos? pues tampoco garantiza la supervivencia de la especie.

Y la tercera pregunta que me hice fue ¿cómo puede un Ministro decir esta barbaridad? Porque aunque a él no le guste el matrimonio entre personas del mismo sexo, no deja de ser Ministro y a pesar de sus conocidas creencias religiosas, él gobierna para todo tipo de personas, tanto católicas como no católicas, dentro de un estado que en su carta magna se declara aconfesional, por lo tanto ha de medir sus palabras y no hacer apología de sus creencias homófobas, sino de la legislación, la cual reconoce el matrimonio homosexual, el cual es por suerte un logro alcanzado por esta sociedad, porque por mucho que nos cueste reconocerlo, algunas cosas buenas hacemos, y una de ellas fue equiparar a las personas ante la legislación del matrimonio, independientemente de que su pareja sea de su mismo sexo o no.

En resumen, puede que el Señor Ministro aspire a desbancar la teoría darwiniana de la supervivencia de las especias; las especies que sobrevivieron no fue por adaptación al medio, sino porque nunca aprobaron el matrimonio homosexual. Por eso mismo no hay hoy en día dinosaurios, porque desde que permitieron a los Tiranosaurios homosexuales casarse la población se desplomó hasta su desaparición… O puede que, sea de los que todavía piensa que a los bebes los traen la cigüeña desde París (en su caso, la gaviota desde Génova). O sencillamente sea de los que ante una pareja besarse dijera lo mismo que Ralph Wiggum de The Simpsons: “están haciendo bebes”. Sea como fuera, con ministros así, así nos va.

lunes, 25 de febrero de 2013

Estado de Shock


Tiro de Constitución, Artículo 116, y reviso los distintos estados recogidos en dicho artículo, para observar que, para mi asombro, solo se recogen tres, alarma, excepción y sitio. ¿Y por qué digo que para mi asombro? Pues porque considero que falta el estado en el que vive la sociedad española en estos momentos: El estado de shock.

Cada día en este país, se alzan millones de personas y se desayunan con un sobresalto nuevo en las noticias, despilfarros de vacas gordas y que hoy pagamos, hurtos de dinero público, recortes de servicios o prestaciones, evasiones, escuchas o enchufismos, y ya no reaccionan, se aíslan hacia otros lugares y otros tiempos intentando pensar que todo esto no es sino un mal sueño. Pero nada de eso desaparece, todo sigue ahí tres segundo después, sigue presente una clase política corrupta, corporativista y clientelista, imponiendo recortes y reclamando sacrificios; unos empresarios que anhelan épocas pretéritas donde la esclavitud era el modelo de contrato estándar; especuladores de todo lo ajeno, amasadores de lo propio; en resumen, unas élites sociales, políticas y económicas que viven con total impunidad ante el hecho feudal donde muchos se sacrifican para el bienestar de unos pocos.

Y así, este apabullante espectáculo, hace que la mayoría de los ciudadanos españoles representen un púgil que da tumbos por el cuadrilátero, casi nockeado, esperando el golpe fatal que dé con sus huesos en la lona, reflejándose a diario en las caras de las personas, personas que caminan por la calle, que se refugian en los bares, que compran en los supermercados, personas, que en todos los lados, tienen el semblante lúgubre, desorientadas, perdidas bajo el peso aplastante de una nube negra que sobrevuela sobre nuestras cabezas mientras intentamos buscar un refugio a través de un horizonte indefinido hacia el que proyectar nuestras diluidas miradas, en busca de una ilusión perdida sin éxito, en estado de shock, y donde sólo los más lúcidos se preguntan: ¿por qué lo hemos permitido?

jueves, 14 de febrero de 2013

Idiomas en las escuelas

A raíz del programa de Salvado del pasado día 3 de febrero que abordaba el tema de la educación, en este país ha cobrado un nuevo impulso el debate a nivel popular sobre dicho tema, más todavía si cabe, ya que, en un país donde hasta al más tonto hace zapatos, todo el mundo opina aunque no tenga ni idea de lo que realmente está diciendo, como si esto fuera un partido de fútbol y nosotros hinchas fanáticos.

Hablar de la situación educativa en España representa un ejercicio de desgaste intelectual si se aborda de manera profunda y seria, y no de forma simplista y populista como se hace desde nuestras esferas políticas, que por otro lado y por desgracia, es lo que a la larga acaba filtrándose a la ciudadanía, con sus nefastas consecuencias. Y es que, queramos o no reconocerlo, la educación en España lleva mucho tiempo siendo un problema más ideológico y político que educativo y pedagógico, donde todo cambio se lleva a cabo por impulsos de a cuatro años, y donde cada partido, nacional o regional, impone su visión dogmática con la única intención, no de formar a los futuros ciudadanos, sino de crear individuos que encajen perfectamente dentro de su visión de sociedad a la vez que afines a su ideario e intereses políticos, o lo que se denomina popularmente: “Tontos útiles”.

Para ver como nuestras “élites” políticas abordan el tema de la educación no hay más que revisar la lista de  los ministros que se han encargado de dicha cartera, ya no a lo largo de la historia de España, sino durante su época más reciente, la democracia constitucional,  para darse cuenta que muy pocos de ellos han estado vinculados con el mundo educativo, más allá de sus experiencias personales en el momento de recibir su correspondiente formación lógicamente. La mayoría de nuestros pretéritos ministros han sido: licenciados en ciencias políticas, económicas, derecho, química, etc. Pero ninguno de ellos han sido, ya no diré diplomados en magisterio, sino por lo menos psicólogos, pedagogos o por lo menos como decía ante, salvo honrosas excepciones aunque ninguna en funciones, personas vinculadas con el mundo educativo y que sepa de lo que se está hablando cuando se habla de educación.

Este despropósito se materializa en dos hechos muy concretos, aunque no los únicos, que están a en boca de todos como son el bilingüismo en algunos centro y el idioma oficial de nuestro sistema educativo.

El bilingüismo

El bilingüismo es un método de enseñanza de idiomas que consiste en impartir la mayoría de las clases en un idioma extranjero, principalmente en inglés lógicamente. Este proceso ha tenido sus mayores valedores dentro de la Comunidad de Madrid y su principal justificación en las carencias que poseen la mayoría de los españoles en su dominio de idiomas foráneos. Hasta aquí todo parece coherente, hay un problema, déficit en idiomas; y se plantea una posible solución, impartir las distintas materias en otros idiomas. Pero no es tan sencillo.

En primer lugar, hemos de tener en cuenta el momento evolutivo de los alumnos. Es cierto que cuanto antes se exponga a los niños a estímulos lingüísticos, antes adquirirán los respectivos lenguajes, pero de ahí a la enseñanza de un lenguaje foráneo a través de la transmisión de conocimientos va un abismo. La adquisición del lenguaje es un proceso complejo que se adquiere a base de mucho esfuerzo, aunque no lo parezca y que incluso niños ya crecidos no llegan a dominar, mostrando carencias claras. Si a esto le añadimos que en vez de enseñarles a hablar, les transmitimos conocimientos en dichos idiomas, los alumnos lo que harán será no abstraer dichos conocimientos, sino memorizarlos, se elimina del proceso educativo el aprendizaje significativo, puesto que no hay nexo de unión entre los nuevos conocimientos en un idioma extranjero y los que ella poseían en su idioma materno, volviendo entonces a la enseñanza puramente memorística.

Esto lo enlazo con un segundo aspecto a tener en cuenta, como son sus gustos y apetencias, lo que se denomina educación personalizada, que no a la carta. Y es que la enseñanza de los idiomas no se basa en los gustos de los niños, con la presentación de dichos idiomas a través de dibujos, cómics, libros y juegos, donde se despierta la curiosidad y la motivación, lo que facilita enormemente el aprendizaje, ya que nuestras ganas y necesidad por comprender y comunicarnos con el entorno es lo que nos motivó  para aprender nuestra propia lengua, un entorno, que a pesar de nuestro empeño por el bilingüismo educativo sigue enteramente en español. Resultaría más útil para la enseñanza de idiomas la eliminación de los doblajes en películas y series que todos los programas de bilingüismo planteados, porque si nunca interesó a un niño un libro de texto del colegio en su idioma ¿por qué lo iba a hacer más en inglés?

Y en tercer lugar quisiera preguntarme necesidad de llevar a cabo esta medida. ¿En necesario el aprendizaje de idiomas? Rotundamente sí, los idiomas es cultura y por lo tanto es importante que sean enseñadas, pero de esta manera no. En España se ha pasado de una enseñanza de idiomas basada en el aprendizaje de la gramática al bilingüismo como el que pasa de sorbete de naranja al siguiente plato, hasta tal punto que, se ha llegado a plantear que el bilingüismo es el único método útil para la enseñanza de idiomas, y eso no es cierto, en los países nórdicos, referentes en educación, este método no se plantea, allí la enseñanza es plenamente en su idioma, salvo las asignaturas de idiomas donde disponen de aulas bilingües para su implantación y por supuesto un método de enseñanza basado en el diálogo más que en la gramática, y este debería ser el camino a seguir y no este experimento, puesto que ningún país serio se plantea relegar su idioma propio a un segundo lugar dentro del proceso de enseñanza, cosa más grave en España donde su principal idioma, el castellano,el segundo idioma más hablados en todo el mundo.

Si a esto le añadimos que España es un país con una de las mayores tasas de abandono escolar, donde no solo faltan recursos ya no solo para la educación especializada y/o personalizada, sino que incluso faltan recursos para pagar material ordinario, reparaciones y hasta la calefacción de algunos centros; donde no se plantea una inversión extra para este tipo de programas bilingües ni ningún otro, si que más bien lo contrario, cada día se recorta más presupuesto en educación, como consecuencia solo generará más fracaso escolar. A+ B + C = Fracaso.

Pero entonces ¿por qué se toma esta medida? Cuando dije antes que los mayores defensores de este tipo de iniciativas estaban en la Comunidad de Madrid no era solo por comentar un hecho objetivo. En esta comunidad llevan muchos años gobernando las mentes más liberales ya no solo de España, sino del Partido Popular, las cuales han conseguido llevar a cabo el fin último del capitalismo, que no es otro que la sumisión de la escuela al libre mercado imaginado por Adam Smith, donde un trabajador ha de estar dispuesto a adaptarse a las necesidades del dicho mercado. Esto no solo se refleja en las recientes palabras del ministro Wert que pedía a los alumnos que eligieran no lo que lesgusta, si no lo que el mercado necesitar; sino también en la enseñanza misma de los idiomas y es que según Adam Smith, el trabajador habría de
desplazarse allí donde sea necesario, extrayendo de su ser las emociones[1] que generan el arraigo a sus personas, su comunidad y su entorno. Y dichas extracciones emocionales en las personas que planteaba Adam Smith en sus teorías de un sistema liberal, no solo suprime la parte psicológica de las personas, si no que las sometía, a ella y a su conjunto a las necesidades del capitalismo. Esto llevado al bilingüismo viene perfecto a para empleabilidad de las personas al sector turístico[2], motor de la economía de España y el poder exportar trabajadores allá donde fuera necesario.

Idioma oficial

Otro tema, el último que voy a tratar hoy, y que también refleja el estado de sobresalto permanente en el que vive la educación española es el del idioma oficial.

Como todos ustedes ya de sobra sabrán es que en España hay un conflicto permanente sobre el idioma oficial en el que se deben impartir las distintas asignaturas, este conflicto que tiene fácil soluciones, en nada se la comento, nos ha llevado a un debate permanente entre nacionalistas de todo tipo, tanto centralistas como periféricos, ya saben, mismo perros con distintos collares, por no decir la misma mierda…

Este debate tiene su origen en el hecho que les planteaba al principio, y no es otro que querer plantear una enseñanza sometida a los intereses partidistas del gobierno de turno, ya sea de Madrid, de Barcelona, de Vitoria, etc. llevando una doctrina concreta para que los alumnos que genera la escuela sean partidarios a la idea del partido que gobierna en cada respectivo sitio, porque a ninguno le interesa crear ciudadanos, sino productos de su maquinaria ideológica y que le garanticen votos en un futuro.

Esto supone un acto de manipulación encubierta, bien disimulado por mediante las urnas, pero que no deja de ser una manipulación. Dentro de todos los partidos no hay verdadero respeto por la democracia, si no interés por perpetuarse ellos mismos y sus cachorros en el poder a base de crear individuos bien encajados como máquinas dentro de sus fábricas de montaje más conocido en otros tiempo como: oligarquía.

Dentro de este aparato de transmisión ideológica selectiva, el idioma tiene un papel fundamental, sobre todo en España, donde resulta un tema tan sensible, ya que permite llevar a cabo un control selectivo sobre las masas populares, haciéndoles pensar que deciden dichas masas, cuando la realidad es otra, y es que quienes deciden por ellos son esas clases oligárquicas, pero por supuesto, sin pensar en ellos.

Todo esto tendría fácil solución si el idioma de referencia dentro de cada escuela fuese determinado por el consejo escolar de cada colegio en votación democrática, ofreciendo garantías a todas las personas de recibir una enseñanza en uno de los idiomas oficiales del estado español, sin necesidades que gobierno central ni comunidades autónomas pudieran mediar en este asunto. Pero claro, esto sería dejar en manos de unos perfectos don nadie[3] un poder de decisión que han hurtado a los ciudadanos por ley, o sea, hurtan la democracia de base para sus intereses personales, porque al fin y al cabo, no se puede gobernar con estabilidad sin un buen adoctrinamiento.

Puede que algunos de ustedes, tras leer esto piense que lo abordado hasta ahora es solo una pequeña parte, la más superficial, de los males de un sistema educativo podrido por sus clases dirigentes, pero no se preocupen ya habrá mucho más sobre este tema.




[1] La eliminación de las emociones dentro del sistema educativo tampoco nos ha de sorprender mucho, puesto que carece de lugar dentro de la mayoría de currículums a partir del primer ciclo de Educación Primaria y donde se aborda desde una perspectiva Darwiniana. De hecho es imposible encontrar en un libro de texto, desde segundo ciclo de primaria en adelante, temas que aborden las emociones, cosa que no se puede afirmar de los distintos sectores económicos.
[2] Nadie en este país se plantea pedir una cerveza en Munich, un helado en Florencia o un café en París en español, sin embargo vemos normal aprender idiomas extranjeros para atender a los turistas de todos estos países.
[3] Perfectos don nadie que por otro lado conocen mejor sus respectivas comunidades, puesto que están allí día a día, que no unos señores que a lo mejor nunca las ni pisado.


miércoles, 16 de enero de 2013

Religión en las escuelas públicas


Nunca he tenido ningún reparo en manifestar mi actual ausencia de creencias religiosas, o dicho de otra manera, mi ateísmo, aunque también es cierto, que no siempre fue así, de hecho, durante todos mis años de educación obligatoria siempre cursé Religión Católica en detrimento de su alternativa, la ética, debido a que de aquella, yo, como la mayoría de niños españoles criado en el seno de una familia católica, y llevado por la norma general de que se adquieren las creencias familiares como propias, era creyente.

Pero el tiempo pasó, crecí y con el paso del tiempo fui perdiendo mis creencias, primero en las instituciones religiosas, luego en sus mitos y ritos, para acabar negando la existencia de cualquier deidad. En resumen, yo cambié, sin embargo hay cosas que parecen no cambiar a mi alrededor, entre ellas, que la escuela sigue adoctrinando en la religión católica en las escuelas públicas de este país, que según su vigente Constitución de 1978 se considera aconfesional. Nótese que he puesto adoctrinando en negrita por algo que explicaré más adelante.

Me da exactamente igual que cada familia eduque a su hijo en la fe que crea más oportuna o en ninguna, como tampoco pongo ninguna objeción que cualquier empresa privada del sector educativo imparta una formación desde la visión religiosa que estime apropiada. Sin embargo no acabo de entender, por no decir rechazo en plano, que un estado que como decía antes se manifiesta aconfesional, mantenga con dinero público el adoctrinamiento religioso, en este caso de la religión católica, aunque me valdría cualquier otra religión.

Quisiera ahora aclarar la diferencia entre adoctrinamiento y educación, ya que existe una gran confusión hoy en día entre ambas, porque a estas alturas, seguro que la mayoría de ustedes pensará que me muestro en contra de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y no es así. Estoy a favor de la enseñanza de religiones en los centro escolares públicos, pero soy un fuerte opositor al adoctrinamiento religioso en los colegios públicos.

La realidad política, social y cultural occidental se forjó a partir de una historia donde la religión cristiana fue durante muchos años de la misa predominante, por lo que el conocimiento de dicha doctrina resulta esencial para la comprensión del entorno que nos rodea. Puede que dicho conocimiento se pueda impartir a partir de otras áreas, aunque también puede ser dicha enseñanza se deba ver reforzada a partir de un área concreta de manera conjunta con las otras religiones que han formado parte de nuestro pasado y que aún mantienen su huella en el presente, aunque puede que de manera más minoritaria que la primera.

Les pondré un ejemplo sencillo para que lo vean claro. Como habitante de León, paso asiduamente delante edificios monumentales que componen la fisionomía de dicha ciudad como la Catedral, edificios ligados a una serie de creencias que le dan un significado a su estructura, composición y ornamentación, y sería imposible alcanzar un conocimiento pleno de estos elementos sin una educación correcta en la educación religiosa. Y de la mismo pasaría si paseando por las salas de Prado viera el cuadro de Marte de Velázquez o el Saturno devorando a un hijo de Goya sin un buen conocimiento de las creencias clásicas.

Pero la realidad es otra y hoy en día, por encima de todo lo que se pretende es adoctrinar a los niños en la religión católica. El acto de adoctrinar va más allá de la enseñanza de la religión, y lo que se pretende es, aparte de esto, inculcar determinadas ideas o creencias. Y con esto ya no estoy de acuerdo, y no solo porque se empleé dinero público, sino porque un sistema educativo de un estado democrático tiene que tener como fin último formar ciudadano libres y no engrosar las filas de los confesionarios, además de ir en contra de las libertades personales de poder decidir en la plena madurez la confesión que se considere más apropiada.

Pero no nos quedemos solo en los grandes ideales, ¿se imaginan que se financiara con dinero público la enseñanza del islam o el judaísmo? Seguro que saltaban chispas, y eso a pasar que España estuvo buena parte de su historia habitada por individuos de estas dos religiones. Y es que hemos perdido la perspectiva, la Revolución Francesa nos enseñó que el estado, los individuos y sus libertades están por encima de cualquier religión, aunque esto lo olvidamos en España tras casi 40 años de una dictadura, donde uno de sus pilares era la Religión Católica.

Pero claro, todas estas cosas no pasaría si se desarrollara una enseñanza religiosa como la que planteo o si hubiera una alternativa al adoctrinamiento seria, porque uno de los mayores triunfos de la Religión en las escuelas es que ningún gobierno ni grupo social, ya sea de izquierdas o derechas se ha si quiera planteado desarrollar un currículo serio para la denostada Ética y en la cual, salvo honrosas excepciones de algunos maestros que decidieron coger el toro por los cuernos y plantaron una alternativa con contenido y continente, esta área solo se decida al repaso o a diversas chorradas sin un cuerpo unificador respecto al resto del currículo que se plantee el desarrollo de unos objetivos concretos y se englobe en niveles superiores al del centro, haciendo que muchos padres, ante este panorama se decidan por la religión como alternativa para sus hijos.

No quiera acabar este tema sin abordar otro dislate de la religión en las escuelas públicas, que no es otro que el de las personas que la imparten. No puede ser que el estado pague el sueldo de los profesores de religión y no tenga capacidad para contratarlos, pues dicha responsabilidad recae sobre la diócesis correspondiente. Esto es un disparate, se imaginan ustedes que van a una empresa y le espetan al jefe, director o responsable de la misma: yo te contrato a alguien, pero el sueldo se lo abona usted. La reacción más suave sería una carcajada sonora, cuando no les mandes a tomar por culo.

Y mientras todo esto sucede, los gobiernos se suceden y por consiguiente las constantes leyes deseducativas, y aquí parece que casi nadie se inmuta. Ahora bien, y antes de acabar el tema quisiera dejar una reflexión. Supongamos que la enseñanza de la religión católica es imprescindible dentro de las escuelas, que hay que concretarla dentro de un área y que habría que subvencionarla con el dinero del estado, no sería igual de lógico pensar lo mismo de un la enseñanza de los valores morales, cívicos, éticos, plurales y democráticos. Ahí lo dejo.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La tentación del azar


Hay objetos que llegan a nuestras vidas determinados por un caprichoso azar y que poseen la extraña cualidad de interferir en nuestros destinos, facilitándonos decisiones, afirmando momentos o revelándonos cosas.

La primera vez que me pasó algo parecido fue en Llanes hace ya unos cuantos años. Estaba en una tienda con unos cuantos amigos cuando se me antojó un objeto, no revelaré cual, pero, y a pesar de lo que me llamaba la atención, no me acababa de decidir a comprarlo pues no formaba parte de los típicos suvenires que solía adquirir en mis viajes, sin embargo en ese momento, una amiga se me acercó y observando la atención casi hipnótica que le estaba prestando a aquel objeto me dijo: a veces hay que hacer cosas que uno intuye que tiene que hacer, por muy raro que parezca. Esa frase me bastó para dirigirme a la caga con él. Aquel objeto, que hoy observo en la estantería, no solo se convirtió en uno de los muchos parecidos que he ido coleccionando a través de mis viajes, sino que me dio la determinación necesaria para tomar decisiones que en el aquel momento tenía que tomar.

De esta manera he ido coleccionando una cantidad caprichosa de cosas que colman mi habitación para mi desespero a la hora de limpiarla. Sin embargo últimamente, estos objetos que a priori no parecen tener ningún significado, se me presentan en forma de libros y no siempre libros que yo compro, sino en algunos que me regalan o me habían regalado hace tiempo.

Cuando uno compra un libro tiene sus motivos para hacerlo, por muy triviales o caprichosos que sean estos, pero en ocasiones, los libros llegan a uno sin ser llamados y acaban en tus manos porque el azar así lo ha querido. Yo personalmente no puedo dejar de caer en la tentación cuando veo una casualidad, y me hago con ellos para leerlos en el momento. La mayoría de las veces estos libros me resultan malos, tediosos o incómodos, pero me los leo igual, por mucho que me cueste. Una vez acabados los pongo en la estantería donde acabarán sus días acumulando polvo, en esa estantería donde su canto sobresale de manera particular haciendo que se te desvíe la mirada, aunque sabiendo que nunca más los volverás a abrir.

En otras ocasiones los libros ya estaban ahí, el regalo de un amigo que se te olvidó leer o una compra cuya lectura dejaste aplazada, pero que, de repente toca leerlo, como por arte de magia, y el universo parece que conspire para que ese libro coincida con un momento muy particular que estás viviendo, y aunque hubiese sido la propia elección como la ajena la que te llevó a ese libro, cada página da paso a una incomodidad soberana que invade por completo cada uno de los rincones de tu cuerpo. Haciendo que cada párrafo parezca un mal trago a intentar digerir cuanto antes.

También puede ser que todo esto sea fruto de mi imaginación, de la autosugestión o como quieran llamarlo, pero qué quieren que les diga, yo, como diría Oscar Wilde, también pienso que “La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”. Y si el destino me pone algo en el camino, no pienso ignorarlo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Antisistema


http://blogs.publico.es/dominiopublico/files/2009/04/dominio-domingo.jpgÚltimamente, escuchando y leyendo a algunos tertulianos, columnistas y políticos conservadores de este país me ha asaltado una duda: ¿seré yo un antisistema? La verdad es que nunca me he considerado como tal, más bien todo lo contrario, un defensor del sistema democrático español. Aun así considero oportuno consultar el término antisistema, por si tengo dicho adjetivo alojado en mi mente con prejuicios, estereotipos o ideas erróneas. Y yo, como fiel seguidor del academicismo, decido en un primer momento consultar el diccionario de la RAE, este define antisistema como alguien o algo “contrario al sistema social o político establecidos”.
 
Mierda… no me ha aclaro mucho la verdad, contrario al sistema social y político establecidos, ¿qué demonios son esos sistemas? Porque dicho así, una persona antisistema puede ser de muchas formas, ideologías, creencias, etc. Decido acudir a otras fuentes menos academicistas para ver si soy capaz de concretar un poco más este término, pero me aclaro menos, el popurrí de datos, ideas y conceptos que rondan por ahí es tal que resulta imposible resaltar una idea que englobe el término en su conjunto. Aunque por otro lado, por esta vía encuentro algunos elementos en común con mis ideas previas. Llegado a este punto opto por pasar de la amalgama de conceptos que rondan el subconsciente social y otras fuentes con poco o ningún apoyo académico (nótese que mi apego academicista según algunos me convierte en un más que dudoso antisistema).

Partiendo de la definición de la RAE aplicada a la realidad social y política de España, la cual se entiende como un sistema democrático, supondría que ser un antisistema implicaría ser un anti demócrata, entendiendo la palabra contrario que emplea la RAE, como opuesto al sistema establecido. Y, ¿estoy yo en contra de la democracia? No. Todo lo contrario, hasta la fecha, la democracia es el sistema menos malo y goza de mi apoyo y defensa a ultranza, aun a sabiendas que hay determinadas cosas de la actual democracia que no me gustan, y por lo tanto, considero oportuno deberían cambiar. Aunque a la vez hay que reconocer que, dicha democracia con sus virtudes y defectos posee ciertos mecanismos que permiten modificarla en el caso que se considere necesario con el fin de desarrollarla y mejorarla.

Pero antes de seguir recordemos lo que significa democracia. La palabra democracia viene del griego y significa según la RAE “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”. Para la aplicación de dicho sistema político, en caso de España, hay muchos cauces de actuación recogidos en la Ley (pongamos la ele de Ley con mayúsculas para dotarla del valor que se merece y su generalización a los distintos niveles que la configuran). Uno de dichos cauces son las elecciones que se celebran para las distintas instituciones. En dichas elecciones el pueblo otorga poderes a determinados políticos para gobernar durante un mandato de cuatro años. En otras palabras, se presta la soberanía a ciertas personas. Pero ojo, dicho préstamo no supone una cesión total de soberanía popular. Todo aspirante a gobernar se presenta con un programa que los ciudadanos aprueban o censuran en función de su voto, y cuando un gobernante elegido no cumple con dicho programa y/o algunas medidas suponen un agravio para otros ciudadanos, dichos ciudadanos tienen el derecho a no sentirse conformes. En estas situaciones un gobierno puede seguir haciendo lo que considere oportuno, ignorando la opinión popular, muy típico de España, amparándose en los votos recibidos en las últimas elecciones, pero también tiene a su disposición otras dos opciones que nuestro actual sistema democrático recoge como son la de dimitir y presentar nuevas elecciones o convocar un referéndum popular.

Les pondré un ejemplo. El actual gobierno del Partido Popular ha incumplido muchas de las promesas de su programa electoral, el mismo que un importante porcentaje de ciudadanos apoyaron en las pasadas elecciones generales. Cuando este gobierno decide obviar sus promesas y aplicar medidas radicalmente opuestas, ejemplos hay miles, podría haber dicho: “señores, no puedo cumplir mis promesas, presento elecciones y este es mi nuevo programa” (esto también es aplicable para la última legislatura de Zapatero). Pero no lo hizo. Otra opción hubiese sido presentar un referéndum preguntando al pueblo si está de acuerdo en tomar estas medidas opuestas al programa por el cual les votaron. Pero tampoco lo hicieron. Recordemos que ambas opciones están recogidas en la Ley, o sea, que no van en contra del sistema, sino que por el contrario forman parte del mismo, otra cosa es que vayan en contra de sus intereses personales, pero esto es harina de otro costal.

Lo que hace este gobierno y otros pasados, es tomarse el voto de los ciudadanos, tanto de los que le votaron como no, como un cheque en blanco porque para ellos el Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado dura un segundo, lo que tarda cada persona en introducir su voto en una urna y eso es erróneo, de esta manera nos hurtan parte de la democracia, dañan el sistema. Así que, ignorando la convocatoria de posibles nuevas elecciones y evitando todo referéndum, a los ciudadanos se nos resta capacidad para decidir sobre nuestro futuro, tratándonos de manera paternalista, como si no tuviésemos la capacidad intelectual suficiente para decidir sobre el mismo. Este tipo de actuaciones puede desembocar en ocasiones en reacciones como propuestas populares, las manifestaciones o lo que estoy haciendo yo ahora mismo, el libre pensamiento, todas estas legales y legítimas dentro de este sistema, pero en otras ocasiones, estas actuaciones pueden desembocar en reacciones menos deseadas.

Y es que, aunque muchos políticos de este país se empeñen en que el voto es el único método de participación democrática, no es cierto, la legislación española recoge otros cauces, tan legítimos y válidos como el primero a la vez que complementarios, que deben ser atendidos, pues solo así se favorece la verdadera intervención del pueblo en el gobierno, y por lo tanto se da la verdadera democracia; ignorarlos, limitarlos o menospreciarlos es cuanto menos que devaluar la democracia, pasando de un gobierno en el que el pueblo participa activamente del mismo, a otro gobierno donde unas élite copan el poder a la vez que no favorecen la participación del pueblo en el gobierno, yendo entonces, en contra del sistema democrático.

Entiendo perfectamente que es muy difícil adquirir una mentalidad de tal calado cuando esta misma élite que nos gobierna, en muchos casos ha llegado a las cúspides de sus respectivos partidos con formas poco democráticas, cosa a la cual el actual sistema obliga, pero esto no les libera del ejercicio intelectual que supone entender y respetar el sistema que entre todos nos dimos en 1978, a la vez que desarrollarlo en su plenitud y mejorarlo. Porque salir al paso no es solo la opción de los cobardes e interesados, y coartarlo de algo mucho peor.

Un sistema, sea del tipo que sea, se define por los elementos que los componen así como las interacciones que se producen entre estos, por lo que ir en contra del sistema supone ir contra dichos elementos y sus mecanismos de interacción. Y nada más lejos de mi intención ir en contra de los elementos, los ciudadanos, ni de los mecanismos, la democracia, sino todo lo contrario, defenderlo través de todos sus cauces legales. Así que por favor, no me digan que soy un antisistema, cuando lo único que hago es intentar que otros lo sean, porque el verdadero antisistema es el que va en contra de la democracia.

domingo, 6 de mayo de 2012

Los recortes


Hará hoy ya un par de semanas que en un acto de derroche económico, reactivación de la economía o demostración inconsciente que la crisis nos es inmune, elija cada lector la versión que mejor le cuadre, quedé con un amigo para tomar unas cervezas. Tras los saludos oportunos, abordamos la típica pregunta de ¿a dónde vamos? Para acabar decidiéndonos por ir a un bar ubicado detrás de la catedral de León. Y allí, entre una Chimay y una Grimbergen, mi amigo me comentaba: “Este gobierno está aplicando las mismas políticas de recortes que el gobierno de Cameron en Reino Unido” a lo cual yo añadí: “con la diferencia que la capacidad de generar riqueza de Reino Unido es muy superior a la de España”.

Efectivamente, el gobierno de España se está limitando a hacer lo mismo que hizo el gobierno británico, que no es otra cosa que gestionar la política económica mediante una sencilla operación matemática, operación que cualquiera de ustedes podría aplicar para gestionar su economía doméstica: Ingresos – Gastos = Saldo. O sea, que si los gastos son superiores a los ingresos, tengo pérdidas y si mis ingresos son superiores a mis gastos, tengo beneficios. Así que se dedica a recudir los gastos a su mínima expresión para que le salga un saldo positivo. Sencillo ¿verdad? Pero hay un punto de divergencia en la cual ustedes coincidirán conmigo, y es que un país no es una casa y por lo tanto, su economía no habría de ser si quiera parecida.

Por supuesto, no vengo ahora a hacer demagogia barata, no pretendo insinuarles que tengamos que volver a pasadas épocas de derroches a espuertas, pues todo el mundo, hasta el más neófito en temas económicos, entiende a estas alturas que el déficit es excesivamente elevado en España y que, por lo tanto hay que aplicar políticas que favorezcan su reducción, pero de ahí, a hacerlo a la velocidad que pretende este gobierno va un abismo debido a un error de cálculo que trataré de explicar lo más sencillamente posible.

Si ustedes tienen algún familiar o conocido cursando en la actualidad los estudios de Educación Primaria, pueden pedirle prestado durante unos segundos el libro del área de Conocimiento del Medio e ir al tema que aborda los aspectos relacionados con el trabajo y la actividad económica, ahí podrán ver la división de las actividades económicas de España en los tres sectores económicos acompañado de una gráfica, y si se fijan podrán ver como el sector terciario en España representa más del 60% de la actividad económica, lo cual implica que es sin duda alguna el gran el motor de la economía española. Este porcentaje que para muchos representa la realidad de la mayor parte de los países desarrollados, tiene un punto de inferencia en el caso de España, y es que la mayoría de países desarrollados del mundo cuenta con un sector secundario muy potente, cosa que no es el caso de España.

Recordemos que el sector terciario abarca actividades relacionadas con los transportes, la educación, los medios de comunicación, la sanidad, la administración, etc. Analizando estas actividades podemos observar que tanto los trabajadores como los usuarios de estas actividades son básicamente nacionales, lo cual provoca que, la principal actividad económica depende del consumo interno, aspecto, harto mencionado y bien sabido por todos. Y es aquí, en algunas actividades de este sector, las de su competencia claro, donde interviene el gobierne con su fórmula mágica. Su lógica es la siguiente: reducir gastos en estos servicios, bien sea encareciéndolos mediante tasas indirectas o directas, reduciendo su cobertura o incluso eliminándolos en su totalidad, para al final acabar reduciendo el déficit.

Pero la realidad no es tan sencilla. Estas medidas, aparte de las pérdidas sociales que implican, suponen que por un lado, a la larga muchas personas se vean en la calle, personas que antes cotizaban y pagaban sus impuestos, y por otro lado menos personas van a poder acceder a estos servicios, lo que implica que, las empresas que ofrecen estos servicios obtendrán menos beneficios y por lo tanto, pagarán menos dinero al estado. En resumidas cuentas, el estado recaudará menos dinero, lo que hace que, esa velocidad a la que se pretendía reducir el déficit no va a ser la deseada, llevando al gobierno en su afán por mantener dicha velocidad a imponernos nuevos recortes. Esto no es otra cosa que la pescadilla que se muerde la cola, o dicho en palabras del expresidente de Gobierno Felipe González, un perro que persigue a una liebre inalcanzable hasta que el perro reviente.

Mención aparte, dentro del sector terciario, merecen el turismo y la banca. El turismo por un lado, el principal motor de la economía española se desploma, debido a dos aspectos, por un lado a la pérdida de competitividad que lleva acuciando desde hace unos años, y por otro, porque esta crisis, como también es bien sabido, es global y los principales países originarios de nuestros turistas, también están en crisis, haciendo que sus ciudadanos viajen menos y que cuando lo hacen, es para gastarse menos dinero que antes. Pero ¿por qué España depende tanto del turismo y de las actividades vinculadas al él? Básicamente, porque supone el dinero fácil y rápido, y los distintos gobiernos de este país desde los años 60 han permitido el crecimiento de esta actividad sin mirar nada más, y lo peor de todo, sin ni siquiera aprovechar los beneficios de esta para el desarrollo de otros sectores más importantes a la larga para el crecimiento y estabilidad de un país como la investigación, el desarrollo, el fomento de la tecnología, etc.

Y aquí es donde entra juego la banca. No hay gobierno que no necesite de la banca para su estabilidad y no hay banco que no quiera tener a los distintos gobiernos y partidos políticos contentos, en otras palabras, los bancos y los gobiernos se rascan la espalda mutuamente. Con esta realidad la banca no encontró mejor oportunidad de negocio que cuando se liberalizó el suelo y la inversión en el negocio inmobiliario. Esto creo un crecimiento económico como nuca antes se había visto y todo en el país parecía ir bien, pero la realidad era otra. Los gobiernos, los bancos y los ciudadanos se endeudaron hasta las trancas, y todos ignoramos aquel refrán que dice “no hay peor pobreza que la deuda”, y nos dimos al gasto sin control, o dicho de otra manera, al despilfarro. De este castillo de naipes llegamos a los inicios de la crisis. Tras varios años de bonanza económica, se presumía que teníamos uno de los sectores bancarios más saneados del mundo, pero cuatro años después se ha demostrado lo contrario, desvelando la verdad, un sector bancario endeudado como el que más, y lo peor de todo, endeudado y sin posibilidades de recuperar ese dinero, a partir de ahí, el estado intentó inyectar liquidez mediante dinero público, lo que genero más deuda pública, pero los bancos en vez de ponerlo en circulación, lo utilizó para paliar sus pérdidas, haciendo que todo crédito quedara bloqueado en todas las direcciones, provovado que tanto los sectores privados como los públicos se vean carentes de liquidez para crecer y por lo tanto para generar empleo y riqueza. ¿Qué consecuencia trae esto consigo? Más deuda y menos dinero para recaudar, y por lo tanto, más pagos y menos ingresos, y por lo tanto, más recortes. Por este motivo es tan necesaria esa reforma financiera que se empeña el gobierno en prolongar.

Y llegados aquí, abordamos el punto de inflexión respecto a otras economías, el sector secundario. Por más que se empeñen en afirmar algunos lo contrario, en España es muy débil, de no ser así, no se explicaría nuestra deficitaria balanza de exportaciones e importaciones. Incluso en la industrializada Comunidad de Madrid, el sector secundario, no llega a representar ni un 30% de la actividad económica, esto aplicado a la media española, nos deja una situación preocupante, de hecho, aparte de la ya mencionada construcción que se encuentra en horas bajas tras años de desenfreno, y de la desconocida pero pequeña industria armamentística, España apenas cuenta con unas cuantas cadenas de montaje de distintas empresas extranjeras que cuando lo consideren oportuno se las llevarán a sitios donde los costes le resulten más baratos o estén más cerca de grupos poblacionales donde haya un poder adquisitivo suficiente para poder adquirir sus productos. No gozamos de empresas propias consolidadas a nivel tecnológico, investigación o innovación, tampoco contamos con materias primas rentables que explotar para el desarrollo de distintas industrias. Esto, sumado al aumento del paro generado por los recortes, supone una merma de la venta de los productos manufacturados, una merma de la producción, más despidos y todo esto a la larga, sin inyección de liquidez bancaria, la única consecuencia es menos dinero a ingresar las arcas públicas.

Respecto al sector primario hay menos que decir todavía, generan pocos beneficios y muchos de los productos que se explotan dependen de las subvenciones para su supervivencia. Aunque en este aspecto también podemos mencionar un défitit histórico de España que no es otro que su poco peso económico, financiero, político, diplomático y militar a nivel mundial.

Por todos estos factores, considero que la fórmula económica que maneja el gobierno actual es errónea tomada como un dogma a intentar lograr en el menor tiempo posible. Comparto la idea de la reordenación del estado en las competencias para evitar duplicidades y un mejor aprovechamiento del dinero público para la reducción del déficit, pero esto, sin estímulos a la economía solo genera más recortes. Un ejemplo de esto lo tenemos en el gobierno de Cataluña, que tras duros recortes, solo ha logrado una leve reducción de su déficit, y porqué, porque es verdad que ha gastado menos, pero a costa de ingresar menos también.

Pero lo triste de toda esta situación es que, han sido los políticos los que nos han metido en esta situación, fueron ellos los que endeudaron las arcas públicas, pero ninguno de ellos están pagando ni sufriendo esta situación, sino todo lo contrario, estamos siendo los ciudadanos los ques pagamos por nuestros pecados y por los suyos a la vez. Aun así nos dicen que debemos aguantar y estar callados, pero a lo mejor no, a lo mejor hay que gritar más alto.